Las mujeres de mi generación fuimos educadas por mujeres que pensaban que lo mejor que les podía pasar en el mundo era casarse, tener hijos y un marido que las mantuviera.
Las películas lo confirmaban; princesas salvadas por el príncipe.
Las telenovelas de Televisa, en ese entonces monopolio, lo confirmaban: no importa que no estudies, ni trabajes, el hombre solucionará tu vida.
Y así íbamos bien hasta que comenzó a surgir un nuevo modelo de mujer; la mujer maravilla, la mujer biónica ( ¿recuerdan?) Y la primera telenovela de una mujer que a base de esfuerzo y estudio logra escalar niveles altos en el mundo empresarial “ Café con aroma de mujer” ¡todo un fenómeno social! esa mujer que no dependía de un hombre para brillar, que era autosuficiente y exitosa.
Comenzaron a caernos imágenes, de mujeres ejecutivas, pensantes, chingonas ( se acuerdan del bestseller, ¿Porque los hombres aman a las cabronas? ) y se nos presentó ante nuestros ojos la oportunidad de ser mujeres exitosas!
Algunas compramos el ticket de ida ¡sin regreso! Y nos lanzamos a la gran aventura de ser independientes, y ahí vamos como “ mujeres que corren con lobos” corriendo, sin deternos, algunas se quedaron en el camino, pero otras necias seguimos y seguimos.
Nos enfrentamos a un mundo laboral competitivo, masculino en su mayoría y comenzamos a desarrollar habilidades sin un referente, porque muchas de las mujeres de mi generación fueron las primeras en ir a la universidad en su familia, no había mamá a quien preguntarle : "oye, mamá y cómo se negocia un aumento de sueldo" o un "¿Cómo le hago para destacar en mi carrera? o un ¿Qué me recomiendas mamá un coach o un mentor para desarrollar mis competencias directivas? No tuvimos la suerte de ellas, quienes tuvieron a nuestras abuelas para decirles cómo bañar al niño, cómo cocinar, a donde comprar fresca la lechuga. y tampoco, las mujeres de mi generación, tuvieron la suerte que hoy gozan sus hijas, quienes las han visto manejar sus autos, sus carreras, sus empresas y les han mostrado el camino. Esas niñas sí recibirán el consejo adecuado para desarrollarse de manera profesional desde el ejemplo y si acaso no es la mamá la ejecutiva, seguro hay una tía, una prima, la amiga de la mamá.
Las mujeres de mi generación no tenían a la mamá ejecutiva pero tampoco a la tía, ni a la amiga, se hicieron como pudieron, como leyeron, en su mayoría libros, y películas y audios que no corresponden a su país, pero y qué... algo les daba sustento.
La generación Sandwhich, la que nació sin tecnología y ahora vive con ella, la generación obsesionada con el éxito y del reconocimiento, la generación de mis amigas, de mis colegas, mi generación...
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